miércoles, octubre 08, 2014

De la nada al todo: el misterio de la unidad

En la estructura de los tarot, y en algunos juegos de cartas como la francesa, el número uno le corresponde a los ases (arcanos menores) y a la carta del Mago (arcanos mayores).

Como habíamos mencionado, los números no nacieron precisamente de una necesidad aritmética como es el uso que actual y principalmente le damos, también tuvieron una representación simbólica del mundo, la realidad y el universo.

En el caso del número 1 hay quienes alegan una aproximación antropomórfica ya que es el hombre evolucionado al caminar erecto (osease en dos pies).

Una de las representaciones generales es la unidad del todo. Es la representación de Dios ya que contiene todos los elementos del universo y es contrario a la nada (0). Dentro de la numerología maya, el uno implica que es el símbolo con la posibilidad de atraer a todos los demás.

Ya sea que la unidad se ubique como contenedora del todo o el punto de convergencia con la capacidad de atracción contiene las características de convocatoria de cualquier aspecto de la realidad o de todos. Por eso su representación en los arcanos mayores es El Mago y en los menores los ases.

Siguiendo la teoría de fractales, el uno al desdoblarse (fractalizarse) refleja aspectos de la realidad contenidos en un mismo punto. Este efecto se deja ver en el ADN donde con una pequeña secuencia del todo se puede deconstruir todo lo demás ya que cada variación solo es una cara de la unidad. 

El uno contiene el secreto y la estructuración de todas las cosas que contiene.